Trabajo ilimitado e infinito
Todos los que hemos visitado una gran ciudad, como París o Nueva York, hemos subido a una gran torre y, desde arriba, hemos dejado ir eso de “¡qué bonito!”.
Los que nos dedicamos al mundo de la construcción, también lo hemos dicho. La única diferencia es que es más fácil que estemos en plantas altas por nuestro trabajo, y nuestros ojos expertos recorran el “skyline” y se detengan en aquel techo por arreglar, aquel grupo de antenas por unificar, aquellos aparatos de aire acondicionado para esconder, aquel terrado por pavimentar, aquella ventana por sustituir, … y acostumbramos a dejar ir eso de “¡cuánto trabajo!”.
He llegado a la conclusión, por tanto, de que el trabajo es ilimitado e infinito. Sí, que no tiene límites ni tiene fin. A la vez, uno de los problemas que tiene esta crisis, que parece que ya termina (permitidme el tono optimista), es el trabajo. Entonces, si mi conclusión es cierta, nos lleva a eso de “¿tan poco inteligentes somos?”. Parece, pues, que el ser humano es poco listo y, sobre todo, autodestructivo (eso ya no lo digo yo).
¿Con trabajo se acabaría solucionando todo? Casi seguro que sí. Primero definimos lo que es trabajo: se trataría simplemente de una ocupación retribuida (incluimos aquí el factor dinero, la otra clave en la ecuación), una actividad humana. Entonces, volvamos a la pregunta: si hay tanto trabajo, ¿por qué estamos en paro?
Hace siete u ocho años, cuando tomos éramos ricos (o eso nos lo creíamos), cuando el país iba viento en popa, teníamos dos millones de parados. ¿Eso cómo se entiende? Faltaba gente en el mundo de la construcción, y en otros sectores, y teníamos que recorrer al extranjero para que nos dejaran trabajadores. Así pues, no somos muy listos, esto no es permisible.
Ni el trabajador, ni el empresario es responsable de tal incongruencia. Pidamos explicaciones a nuestras Administraciones, a nuestro Gobierno a nuestros políticos, los cuales, al fin y al cabo, los hemos votado nosotros, igual que hemos votado al Presidente de nuestra comunidad de vecinos.
Por esta regla de tres, no se puede permitir el paro. Lo siento por aquellos que viven del “chollo”, pero ahora viene la explicación. Como trabajadores, queremos tener asegurado el trabajo. Cobrando, claro: sí el dinero asegurado. El estado se ha de considerar una gran empresa, dado que es lo que es. Hoy en día funciona así: cuando te quedas en paro, el Estado te paga como si fueras una empresa, aunque te pague por no trabajar.
El Estado solo te ha de asegurar el trabajo (que sí, cobrando, por supuesto). Tú estás trabajando para una pequeña o mediana empresa, por ejemplo. Entonces, tranquilo, que si esta empresa no puede continuar ofreciéndote trabajo, por la circunstancia que sea, el Estado te acogerá en su empresa. Te intentará encontrar el trabajo que puedas desarrollar mejor, de acuerdo con tus aptitudes. En el peor de los casos, tendrás que hacer fotocopias, archivar, barrer, o cualquier otro trabajo inferior a tu cualificación, pero igual de digno. Pero nunca estarás parado, viendo la televisión y cobrando, ya que lo que todo el mundo desea es cobrar por su trabajo, no por quedarse en el sofá.
Otro problema es el dinero, pero de eso ya se hablará en otro momento…
Xavier Mateu – arquitecto y calculista. Miembro de RV4